Santo Domingo, DiariopjRD.-
Hoy, 6 de noviembre, conmemoramos el Día de la Constitución Dominicana. Se cumplen 182 años de aquel histórico 6 de noviembre de 1844, cuando quedó promulgada la primera Carta Magna de la nación en la culta y heroica ciudad de San Cristóbal.
Para entender el peso de esa fecha, hay que mirar atrás y ver cómo se gestó la República apenas meses después de la Independencia Nacional.
Los orígenes en San Cristóbal
Tras los acontecimientos de febrero de 1844, la Junta Central Gubernativa convocó a elecciones para elegir a los diputados que redactarían el pacto fundamental del nuevo Estado.
La elección de San Cristóbal como sede del Congreso Constituyente —a unos treinta kilómetros de la capital— no fue casualidad. Según relata la historia y apuntaban los cónsules extranjeros de la época, se buscaba darles a los diputados absoluta libertad de opinión y alejarlos de la presión y el espíritu de partido de Santo Domingo.
Aquel grupo histórico de hombres, representantes de pueblos como Azua, Baní, El Seibo, La Vega, Santiago, Puerto Plata y la propia capital, se instaló el 21 de septiembre de 1844 bajo la presidencia de Manuel María Valencia y las secretarías de Juan Luis Franco Bidó y José María Caminero.
Choque de poderes: El pulso entre la Junta y los constituyentes
El camino no fue fácil. Casi desde el inicio, la Asamblea Constituyente demostró que no sería un simple sello de goma para el poder de turno.
El primer gran roce estalló cuando el Congreso rechazó un préstamo por 1.5 millones de libras esterlinas negociado por la Junta Central Gubernativa con el súbdito inglés Herman Hendrik. Los legisladores lo consideraron un acuerdo usurario y sumamente perjudicial para los intereses de la naciente nación.
La respuesta de Pedro Santana no se hizo esperar. Indignado por el rechazo, amenazó con enjuiciar a los legisladores por traición a la patria y asumió poderes absolutos de forma temporal. Lejos de ceder, la Asamblea —impulsada por figuras como Buenaventura Báez— respondió consagrando por ley la inviolabilidad de los miembros del Congreso, dejando claro que el Poder Legislativo debía poner límites claros al Ejecutivo.
El nacimiento de la Carta Magna y el famoso Artículo 210
El 22 de octubre se presentó formalmente el proyecto de Constitución. Este establecía un gobierno esencialmente civil, republicano, popular y representativo, garantizando la independencia del Poder Judicial y colocando a la soberanía nacional en manos del Congreso.
Sin embargo, Santana y sus asesores se mostraron profundamente inconformes. Argumentaban que el país, en estado de guerra, necesitaba un poder político militar y no civil, negándose a asumir la presidencia si el texto no se modificaba. La tensión escaló a tal punto que hubo movimientos de tropas hacia San Cristóbal.
La crisis se destrabó con la inclusión del histórico y polémico Artículo 210, que le otorgaba al Presidente facultades extraordinarias durante el tiempo que durara la guerra para movilizar tropas y tomar medidas de seguridad sin estar sujeto a responsabilidad alguna.
Superado este escollo, el texto definitivo fue aprobado y promulgado el 6 de noviembre de 1844.
Hoy, más de siglo y medio después, recordar esta fecha nos invita a valorar el debate democrático, la separación de poderes y la lucha institucional que hicieron posible el Estado de derecho en la República Dominicana.